Algo de historia del BPFA

Martes 10 de agosto de 1999 | Publicado en edición impresa  Diario LA NACION

Hallan en el Chubut un bosque petrificado

Los troncos tienen 58 millones de años y forman parte de la antigua vegetación que desapareció luego bajo el mar.

El geólogo Roberto Lech (en el centro) muestra el hallazgo.  / Mariano Izquierdo

Casi por casualidad fue descubierto en la provincia del Chubut un bosque petrificado que data de hace 58 millones de años.

El geólogo chubutense Roberto Lech inició la búsqueda del bosque luego de escuchar los comentarios de algunos lugareños que hablaban de un campo donde habían aparecido “fósiles”.

Lech encontró troncos petrificados de hasta 20 metros de largo y con un diámetro de 1,5 metro.

El bosque queda a unos 100 kilómetros de Trelew, sobre la ruta nacional 25, que va a Esquel.

Descubren un bosque petrificado en el Chubut

RAWSON.- El hallazgo de restos de troncos petrificados en cercanías de la localidad chubutense de Dolavon, cuyo origen se remontaría a 58 millones de años, pone a la luz un nuevo yacimiento formado por grandes troncos del antiguo bosque que cubrió la estepa patagónica actual y que desapareció cuando estas tierras fueron invadidas por el mar.

El descubrimiento fue hecho por el geólogo Roberto Lech, quien estimó que los restos se esparcen en una longitud cercana a los 800 metros.

Lo curioso de este descubrimiento es que fue posible gracias a los comentarios de los pobladores rurales de la zona, que dejaron trascender la aparición de fósiles.

Circuito turístico

El geólogo se unió al prestador turístico Romano Giallatini y a Gustavo Farrel, que trabajaban en la idea de crear un nuevo circuito turístico, que incluía un viejo molino harinero del siglo pasado.

Las pesadas máquinas de la factoría de harina estaban en condiciones de elaborar productos para demostración.

Y la idea incluía mostrar cuatro capillas galesas y realizar una visita al dique Florentino Ameghino.

Ahora, los operadores incorporaron al itinerario original el paso por el campo de la familia Conrad para visitar el bosque petrificado, que se ha convertido en toda una atracción de la zona.

El sitio fue bautizado como Bosque Petrificado Florentino Ameghino, en homenaje al paleontólogo que en marzo de 1883 desenterró en Neuquén al primer dinosaurio argentino, llamado Tyrannosaurus australis.

Con este espectacular descubrimiento, Ameghino dio un paso trascendental en la historia de la paleontología argentina, iniciada por el perito Francisco Moreno.

Desde entonces, el país es reconocido mundialmente por innumerables hallazgos de gran impacto.

El geólogo Lech dijo que primero recorrió la zona y escuchó los comentarios de los lugareños, que daban cuenta de la presencia en el terreno de astillas que podrían pertenecer a troncos petrificados.

Y aunque Lech está acostumbrado a las sorpresas, no midió lo que pasaría.

En una zona muy transitada, a unos 100 kilómetros de Trelew y en un campo situado frente a la ruta nacional 25, que une la costa chubutense con Esquel, hallaron gran cantidad de troncos.

El especialista comentó que había troncos de hasta veinte metros de largo que estaban cubiertos por sedimentos del lecho marino y que, previo a un estudio del terreno, fueron descubiertos.

También se pudo determinar que los troncos petrificados tienen entre 1,3 y 1,5 metro de diámetro y se pueden distinguir perfectamente partes de las raíces y hasta de una rama.

Los restos están sometidos a estudio, pero hay indicios de que pertenecerían a un laurel de cerro gigante que formaba parte del paisaje patagónico hace 58 millones de años, cuando esta región gozaba de un clima templado y cálido.

Como la cordillera de los Andes recién comenzaba a formarse, los bosques recibían los vientos húmedos provenientes del océano Pacífico, hasta que una invasión del océano Atlántico cubrió esta región y terminó por ahogar el bosque.

Si bien las lauráceas no fueron las especies vegetales más grandes de la época, evidentemente impresiona ver sus troncos tumbados.

El otro bosque

Antes de este hallazgo la provincia de Chubut ya contaba con la reserva Bosque Petrificado, ubicada en el sur del territorio y a 15 kilómetros de la localidad de Sarmiento, donde se concentran grandes troncos de coníferas.

Los restos, al igual que los hallados en Dolavon, están esparcidos en lo que era el antiguo lecho marino, lo que le otorga un aspecto de paisaje lunar, con una gran diversidad de colores.

En la reserva de Sarmiento hay un centro de interpretación en el que también pueden verse restos arqueológicos de los aborígenes que habitaban la Patagonia.

Según las teorías conocidas, el proceso de fosilización de las coníferas surgió a partir de las capas de cenizas volcánicas y de agua que cubrieron los árboles totalmente, reemplazándose la materia orgánica por los minerales que componían las cenizas.

Osvaldo Castro Ruiz 

Cerca de otras reservas

En la provincia de Chubut existen extensos bosques petrificados, varios de los cuales sólo son accesibles con vehículos especiales. En general, se trata de bosques de araucarias cuya antigüedad se remonta, en algunos casos, a varios millones de años, cuando la actual cordillera de los Andes comenzaba a formarse.

Los principales bosques petrificados están próximos a la ciudad de Comodoro Rivadavia, en un área a la que se suma el nuevo descubrimiento. Cerca del lago Musters y en medio de un paisaje desértico, está la Reserva Geológica José Ormaechea y 260 kilómetros al sur de Comodoro Rivadavia se encuentra el Parque Nacional Bosque Petrificado Jaramillo, con troncos de dos metros de diámetro por 50 de largo.

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